Hace poco me toco vivir un proceso de duelo y me gustaría poner una serie de reflexiones que me ayudaron.
En primer lugar, me ayudo saber cual eran las fases del duelo,
para saber que lo que me pasaba era “normal”.
Hay muchos libros sobre las fases del duelo pero casi todos
los autores coinciden en estás:
·
Shock:
esta fase puede durar minutos u horas y se produce en el momento en que nos
enteramos de la noticia. Esta situación es de extrema fragilidad es caldo de
cultivo de traumas si no se hacen las cosas con tacto y mimo.
·
Negación: Tras la descarga de hormonas que
produce el estado de shock aparece un cansancio inmenso, cuando esta fase de
cansancio desaparece, creemos despertar de un mal sueño. No queremos creer lo
que ocurre. Mucha gente permanece años en esta fase, negándose a sentir su
dolor por la perdida y no pasando a las siguientes fases.
·
Ira:
hablamos de la ira sana de la que nos lleva a defendernos a buscar
responsabilidades y a soltar la parte de responsabilidad que no nos corresponde.
Esta es una de las etapas más importantes y más difíciles primero porque experienciar
emociones no está del todo bien visto pero, entre todas las emociones, la ira
es la peor vista de todas, la sociedad no la acepta y uno mismo tampoco, ya que
en muchos casos incluye enfadarse con la persona que se ha ido o con Dios.
·
Tristeza:
todos los pasos anteriores solo nos estaban preparando para este momento,
para poder sentir el dolor intensamente, vivirlo y soltarlo. El llanto ayuda a
sanar la herida a cicatrizarla.
·
Aceptación:
La aceptación consiste en aprender a soltar, poco a poco el peso con el que nos
habíamos cargado hecho de dolor, dolor por la pérdida y en muchos casos dolor
por como se ha comportado la gente a nuestro alrededor.
Aquí solo he hablado de los efectos de la pérdida sobre la parte
psicológica pero el duelo normalmente viene acompañado por una serie de síntomas “físico” como son: opresión
pecho garganta, todo tipo de dolores, constipados y malestar físico…
Estos dolores pueden reaparecer en los aniversarios como un
recordatorio de lo que nos pasado ya que si no hablamos nuestro cuerpo lo hará
por nosotros, es lo que Jorge Bucay llama “el duelo del cuerpo”.
Para terminar diré que para mí lo más sanador ha sido poder
vivir y experienciar el dolor en su totalidad, esto, no siempre es fácil para mí
fueron vitales dos ejercicios que se nombrar en el libro de Leslie Greenberg: “Emociones:una guía interna” que reproduciré a continuación:
Afrontar la tristeza primaria de la pérdida
Date el permiso para sentir la tristeza y:
1.- Relájate, pon la
atención en el abdomen y respira profundamente. Focalízate en tu tristeza.
Siente la tristeza, siente la pérdida.
2.- Siente la
dificultad de la perdida asociada a tu tristeza. Siente lo que significa para
ti. Expresa lo que hechas de menos.
3.- ¿Qué esta tratando
de decirte el sentimiento? Siente y espera. No analices; simplemente permanece
en el sentimiento
4.- Permanece en tu
tristeza hasta que te relajes o hasta que aparezcan las lagrimas. Continúa con
el llanto y la tristeza mientras emerge la información. Permite que las
lágrimas te relajen.
5.- Di algo que te
haga sentir mejor. Se amable y amoroso. Haz algo especifica que te anime.
Ábrete para que seas
capaz de dejar que los demás te ayuden o que los demás tengan un efecto sobre
ti.
Extiende la mano. Pide
amor, un abrazo, o algún tipo de atención. Expresa la dificultad y pide,
conscientemente, ayuda a u amigo, a un profesional, o a alguien capaz de darte
amor y atención y que desee hacerlo.
Involúcrate en una
rutina o ritual que te ayude a manejar la tristeza. Cambia a cosas q te guste
hacer y que no te causen estrés, o crea un ritual personal para simbolizar o
expresar tu pérdida.
Recuerda un momento de
amor, competencia, fuerza o plenitud de tu almacén de memoria. Saboréalo.
Enfrentar el dolor
Toma la precaución de
estar en un lugar en el que te sientas protegido. Identifica un lugar seguro
dentro o fuera de ti, al que puedas acudir si sientes demasiado dolor o si necesitas
recluirte en ese lugar tranquilo durante un rato. Imagina el suceso o la
experiencia dolorosa. Respira. Pon palabras a las imágenes y sensaciones
corporales. Conecta con la sensación, las imágenes y los elementos con el
acontecimiento en una narrativa coherente.
1. Nombra con mucha claridad lo que sentiste. Respira. Deja que tus emociones aumenten, experiéncialas y exprésalas. Si sientes que lo necesitas, retírate durante un rato a un lugar seguro. Luego regresa a tu sentimiento.
1. Nombra con mucha claridad lo que sentiste. Respira. Deja que tus emociones aumenten, experiéncialas y exprésalas. Si sientes que lo necesitas, retírate durante un rato a un lugar seguro. Luego regresa a tu sentimiento.
2. Siéntelo. Date cuenta de que a pesar
de las carencias que puedas tener acerca de ser incapaz de enfrentar tu dolor
porqué te destruiría, todavía esta aquí.
3. Siente tu cuerpo en la silla, siente
los pies en el suelo. Permite el dolor y conecta con tu necesidad. Siente el
alivio que surge de experienciar y expresa tu dolor.
4. Ahora trata de darle sentido a lo
que ocurrió de una manera nueva. ¿Qué has aprendido? ¿Qué puedes dejar partir?
Haz un nuevo recuento de lo que ocurrió que sea más compasivo contigo y con los
demás.
Espero que estas reflexiones os ayuden en vuestros procesos
de duelo o para apoyar los de otras personas.
Por último terminaré con una canción que me ha ayudado
también a vivir la pérdida.
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