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"Que la emoción te movilice y la razón te guíe"
Leslie Greenberg

domingo, 13 de mayo de 2012

Duelo... y no a espada


Hace poco me toco vivir un proceso de duelo y me gustaría poner una serie de reflexiones que me ayudaron.
En primer lugar, me ayudo saber cual eran las fases del duelo, para saber que lo que me pasaba era “normal”.
Hay muchos libros sobre las fases del duelo pero casi todos los autores coinciden en estás:

·         Shock: esta fase puede durar minutos u horas y se produce en el momento en que nos enteramos de la noticia. Esta situación es de extrema fragilidad es caldo de cultivo de traumas si no se hacen las cosas con tacto y mimo.


·         Negación: Tras la descarga de hormonas que produce el estado de shock aparece un cansancio inmenso, cuando esta fase de cansancio desaparece, creemos despertar de un mal sueño. No queremos creer lo que ocurre. Mucha gente permanece años en esta fase, negándose a sentir su dolor por la perdida y no pasando a las siguientes fases.


·         Ira: hablamos de la ira sana de la que nos lleva a defendernos a buscar responsabilidades y a soltar la parte de responsabilidad que no nos corresponde. Esta es una de las etapas más importantes y más difíciles primero porque experienciar emociones no está del todo bien visto pero, entre todas las emociones, la ira es la peor vista de todas, la sociedad no la acepta y uno mismo tampoco, ya que en muchos casos incluye enfadarse con la persona que se ha ido o con Dios.


·         Tristeza: todos los pasos anteriores solo nos estaban preparando para este momento, para poder sentir el dolor intensamente, vivirlo y soltarlo. El llanto ayuda a sanar la herida a cicatrizarla.


·         Aceptación: La aceptación consiste en aprender a soltar, poco a poco el peso con el que nos habíamos cargado hecho de dolor, dolor por la pérdida y en muchos casos dolor por como se ha comportado la gente a nuestro alrededor.

Aquí solo he hablado de los efectos de la pérdida sobre la parte psicológica pero el duelo normalmente viene acompañado por  una serie de síntomas “físico” como son: opresión pecho garganta, todo tipo de dolores, constipados y malestar físico…
Estos dolores pueden reaparecer en los aniversarios como un recordatorio de lo que nos pasado ya que si no hablamos nuestro cuerpo lo hará por nosotros, es lo que Jorge Bucay llama “el duelo del cuerpo”.
Para terminar diré que para mí lo más sanador ha sido poder vivir y experienciar el dolor en su totalidad, esto, no siempre es fácil para mí fueron vitales dos ejercicios que se nombrar en el libro de Leslie Greenberg: “Emociones:una guía interna” que reproduciré a continuación:

Afrontar la tristeza primaria de la pérdida
Date  el permiso para sentir la tristeza y:
1.- Relájate, pon la atención en el abdomen y respira profundamente. Focalízate en tu tristeza. Siente la tristeza, siente la pérdida.
2.- Siente la dificultad de la perdida asociada a tu tristeza. Siente lo que significa para ti. Expresa lo que hechas de menos.
3.- ¿Qué esta tratando de decirte el sentimiento? Siente y espera. No analices; simplemente permanece en el sentimiento
4.- Permanece en tu tristeza hasta que te relajes o hasta que aparezcan las lagrimas. Continúa con el llanto y la tristeza mientras emerge la información. Permite que las lágrimas te relajen.
5.- Di algo que te haga sentir mejor. Se amable y amoroso. Haz algo especifica que te anime.
Ábrete para que seas capaz de dejar que los demás te ayuden o que los demás tengan un efecto sobre ti.
Extiende la mano. Pide amor, un abrazo, o algún tipo de atención. Expresa la dificultad y pide, conscientemente, ayuda a u amigo, a un profesional, o a alguien capaz de darte amor y atención y que desee hacerlo.
Involúcrate en una rutina o ritual que te ayude a manejar la tristeza. Cambia a cosas q te guste hacer y que no te causen estrés, o crea un ritual personal para simbolizar o expresar tu pérdida.
Recuerda un momento de amor, competencia, fuerza o plenitud de tu almacén de memoria. Saboréalo.

Enfrentar el dolor
Toma la precaución de estar en un lugar en el que te sientas protegido. Identifica un lugar seguro dentro o fuera de ti, al que puedas acudir si sientes demasiado dolor o si necesitas recluirte en ese lugar tranquilo durante un rato. Imagina el suceso o la experiencia dolorosa. Respira. Pon palabras a las imágenes y sensaciones corporales. Conecta con la sensación, las imágenes y los elementos con el acontecimiento en una narrativa coherente.

1.            Nombra con mucha claridad lo que sentiste. Respira. Deja que tus emociones aumenten, experiéncialas y exprésalas. Si sientes que lo necesitas, retírate durante un rato a un lugar seguro. Luego regresa a tu sentimiento.
2.            Siéntelo. Date cuenta de que a pesar de las carencias que puedas tener acerca de ser incapaz de enfrentar tu dolor porqué  te destruiría, todavía esta aquí.
3.            Siente tu cuerpo en la silla, siente los pies en el suelo. Permite el dolor y conecta con tu necesidad. Siente el alivio que surge de experienciar y expresa tu dolor.
4.            Ahora trata de darle sentido a lo que ocurrió de una manera nueva. ¿Qué has aprendido? ¿Qué puedes dejar partir? Haz un nuevo recuento de lo que ocurrió que sea más compasivo contigo y con los demás.
Espero que estas reflexiones os ayuden en vuestros procesos de duelo o para apoyar los de otras personas.


Por último terminaré con una canción que me ha ayudado también a vivir la pérdida.

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